Renshu y Keiko por Nick Lowry

Nick Lowry

Sobre Nick Lowry
Nick Lowry lleva más de 30 años entrenando artes marciales en Aikido, Judo y Jodo. Ha entrenado directamente bajo Chuck Caldwell Sensei, fundador del Windsong Dojo, como su uchideshi; y posteriormente también bajo el maestro de éste, Karl Geis, fundador del Kihara. También ha profundizado con Tsunako Miyake en el estudio del Jodo, Taiji, Goshinjutsu no Kata y Koshiki no Kata. Desde la edad de 22 años, Lowry Sensei también estudia y practica el Zen y ha sido capacitado en la educación formal del Rinzai Zen y Kwan Um Zen (estilo coreano). Desde entonces ha recibido el Shiki Tokudo y ha sido ordenado formalmente como sacerdote Zen. Además, Lowry Sensei ha escrito un libro de aikido, ha creado cientos de vídeos técnicos de kata, y ha operado su propio dojo. Nick Lowry continúa entrenándose en el Budo diariamente y viaja de forma rutinaria por todos los EE.UU. para asistir y enseñar en seminarios de Budo.
Renshu y Keiko
Por Nick Lowry

 Para saber algo debes hacerlo mil veces,
Para “realmente” entender algo debes de hacerlo diez mil veces,
y para dominar algo de forma completa debes de hacerlo cien mil veces.
– Proverbio tradicional del Budo 

Según vamos entrenando y practicamos lo que parecen ser infinitas repeticiones de técnicas de budo día tras día, año tras año, según vamos vertiendo nuestras vidas en el recipiente de nuestra arte elegida, encontramos de forma inevitable que nuestras acciones y nuestras vidas están siendo moldeadas y pulidas y siendo conducidas hacia un filo que transciende todo lo que conocemos.

Este filo es el producto de la práctica repetitiva denominado renshu, y está de alguna forma desconectado de “saber”, puesto que “saber” no llega a reflejar lo que este proceso tiene como objetivo – principalmente, maestría con todo el cuerpo y la mente.

En nuestro paradigma educativo occidental es muy fácil confundirse con esto. Equivocar el saber por “realmente entender”, o peor aún por “dominarlo completamente” es terminar de forma trágicamente corta y quedarse estancados en mero budo mental, el convertirse en una criatura de la teoría y la proyección.

El renshu no permite nada de esto – puesto que es el espíritu detrás del famoso viejo dicho de “¡Calla y entrena!” y en su corazón está la actividad Zen de moldear la vida de uno mediante la acción. Como las famosas prácticas del santo de la espada Tesshu – en las cuales los participantes juraban entrenar durante mil días consecutivos y tener cien enfrentamientos cada día. Un ritmo extenuante pero eficiente, pero para la mayoría de nosotros el proceso es más moderado, tardamos décadas, pero en ambos casos, cientos de miles de repeticiones son requeridas. Sudar y sangre es el precio de lo debido. El buey debe ser entrenado. Es el precio no negociable para alcanzar el dominio completo.

Renshu demuestra que conocer con la mente y conocer con el cuerpo son dos actividades muy diferentes y que tienen diferentes costes para alcanzar su maestría. Saber algo en el sentido de conocer su forma básica y forma es una cosa, pero entender su lógica y necesidad, su riai, otra (y siempre parece haber más riai cuanto más te empujas, cuanto más tiempo dura). Pero dominar la esencia de una actividad para encarnarla completamente es enteramente otro tema. Cuando se domina por completo, el Yo se desprende, el conocer se desprende, y la energía de la actividad se mueve a través de ti de una forma inconsciente, sin ni siquiera intentarlo – empieza a dar un poco de miedo. En este caso, la mente, la esencia del yo, están presentes en el viaje pero solamente son unos meros pasajeros más del autobús. El conductor es el principio, la actividad en si misma – el hacer. Como si estuvieras imbuido con el espíritu de la cosa, te conviertes en la cosa. No sois dos. Es muy íntimo.

Cuando termina, la consciencia, su mente y su magia mental vuelven y es tiempo para reflexionar. Este es el otro turno de entrenamiento; llamado keiko, el reflexionar sobre las cosas que han sucedido, el cuál nos da las bases para entender y en definitiva poder transmitir. En el keiko, el riai emerge de formas evidentes, las palabras de tu sensei resuenan en tus oídos, pero ahora las escuchas de una forma diferente – estas atrapado en la red del conocimiento de los porqués y las razones y en este contexto no hay substituto para profundizar, para pulir nuestro conocimiento del budo.

El keiko desenreda el tema, revela los secretos, puesto que el renshu solo, aunque es radicalmente eficiente, no es suficiente. No es suficiente realizar las acciones de una forma mecánicas e inconsciente, debemos de conocer el porqué. Para qué el budo florezca y prospere, tanto internamente como externamente, se les debe de dar cuerpo a las técnicas con conocimiento y principio, o tienen el riesgo de convertirse en iteraciones sin sentido, erradas, usadas de forma incorrecta, de forma inapropiada; el martillo proverbial que busca un mundo de tachas viene a la mente. Muchos de nosotros queremos saltar directamente al keiko y circunvalar el extenuante renshu, pero el resultado de usar dichos atajos son expresiones muertas o que cojean del budo. Que no te satisfagan las palabras muertas – solo las palabras llenas de vida transmiten el verdadero dharma (la verdad). Es en la actividad que forja el espíritu del renshu en la que creamos el recipiente, la casa para que podamos hacer keiko de verdad – y esta casa esta construida haciendo uso de nuestros huesos y tendones, nuestros músculos, sangre y sudor. El keiko real es entender y una reflexión con todo el cuerpo no debe confundirse con aprendizaje de un libro seco o aprendiendo por repetición. Solo con los dos lados del entrenamiento puedes obtener el efecto completo y dejar sitio para el relámpago de la inspiración y la genialidad del Bu.

¿Dudas, aclaraciones, reprimendas?. Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: