Ante un punto de contacto, ¿por qué no rodearlo?

En el Aikido trabajamos tecnicamente sobre decenas de agarres diferentes, además de golpes y patadas. La variedad de aplicaciones posibles es grande, sin embargo todas tienen en común un aspecto fundamental: siempre hay al menos un punto de contacto (a partir de ahora, le llamaremos PDC). Sobre ese PDC debemos trabajar, bien cuando uke nos agarra, o bien cuándo le agarramos nosotros a él, como en kotegaeshi, o iriminage.
Ante un punto de contacto, hay varias opciones posibles, tecnicamente hablando, que producen resultados diferentes.
La primera de ellas es la opción al más puro estilo jujutsu. Si nos agarran fuerte en el PDC, tiramos o empujamos fuerte, para soltarnos o realizar la técnica. Un ejemplo estupendo lo vemos en el siguiente vídeo de Hontai Yoshin Ryu Jujutsu, una escuela tradicional japonesa.

Desde este punto de vista, mucho del Aikido que practicamos hoy en día, en todas las escuelas, se parece mucho a este tipo de práctica. Me agarran, tiro, tiran de mi, empujo, usando diversos vectores de fuerza para producir desequilibrio en uke. Una práctica muy física, y efectiva bien realizada, aunque requiere aplicar mucho músculo (y de hecho los practicantes de jujutsu suelen estar muy fuertes).

Sin embargo, existen otras maneras de reaccionar ante un PDC, o una fuerza que “entra” en nuestro cuerpo, presentes en artes marciales “internas”, que buscan otro tipo de trabajo corporal, y en las que deberíamos incluír todas aquellas basadas en el aiki. Esta manera de reaccionar consiste no en oponerse a la fuerza aplicada, sino “rodearla”. ¿Qué significa rodearla? Significa mover el cuerpo en relación al  PDC de manera que uke, por mucha fuerza que haga, queda completamente anulado como atacante. Veamos un par de ejemplos.

En este vídeo Yoshi Shibata explica muy gráficamente cómo ante un contacto, podemos mover fácilmente a uke sin necesidad de usar  el brazo, simplemente moviendo nuestro centro. No se trata, por tanto, de tirar o empujar de uke, sino de mover nuestro cuerpo de manera relajada para que uke nos siga “pegado” al PDC, y desequilibrándose en el proceso.

De esta manera, ante un agarre, no debemos oponernos a él, sino empleando el cuerpo “rodearlo” sin hacerle nada a uke. Pero veámos otro ejemplo, extraído de una clase de Don Angier, soke de la  Shidare Yanagy Ryu Aikibugei, una escuela japonesa basada en el aiki.

Esta vez, para escapar del agarre por detrás no hay oposición o luchar con el PDC, sino que se vuelve  a rodear, llevando a uke con uno y causándole desequilibrio sin esfuerzo.

Ahora bien, ¿cómo se consigue esta libertad de movimientos ante agarres fuertes, sin oponerse a ellos, sino llevándolos con nosotros para otorgarnos la ventaja? En el siguiente vídeo, en inglés, George Ledyard, alumno de Saotome Shihan, explica cómo es necesario crear con el cuerpo un “pivote neutral”, que no reaccione ante los agarres con tensión sino relajación, y que permite girar de la manera que hemos visto en estos dos vídeos.

Por último, no queremos dejar esta pequeña introducción a un complejo mundo sin mencionar que esta manera de trabajar también existe en otras artes marciales no japonesas, que comparten un mismo planteamiento biomecánico y de ejecución con el Aiki. Un ejemplo lo podemos ver en el I Liq Chuan, un arte marcial chino emparentado con el tai chi, bagua, o xingyi, que podemos ver a continuación.

Aquí se puede ver como ante un PDC, no se empuja, sino que se rodea manipulando el codo, y para ello hay que moverse de una forma particular que debe ser entrenada. ¿Podemos encontrar esta manera de moverse en el Aikido? Sí, y seguramente en muchos de sus estilos, más o menos explicados explícitamente. Un ejemplo paradigmático es el Yoshinkan, dónde se trabaja el hiriki no yosei, o “poder del codo”, que busca usar el codo como motor del movimiento del brazo, y no la mano o el hombro. A continuación tenemos un ejemplo de este tipo de entrenamiento.

Este tipo de entrenamiento es clave, por ejemplo, a la hora de trabajar con el sable, y de hecho en el suburi de ken el codo es un elemento fundamental a tener en cuenta, y su justa colocación y movimiento es crucial para un movimiento relajado y poderoso. Es a partir de estos suburis dónde el trabajo del codo  también se introduce en varios estilos diferentes de Aikido. Y seguramente hay más ejercicios que aquí no conocemos, y que  tienen la misma función.

Obviamente, hay ocasiones en los que el codo no entra en juego, como por ejemplo en los agarres al hombro, las estrangulaciones, o agarres al cuello por delante o por detrás. En estos casos, “rodear el agarre” es también un principio, si partimos de la base de que el movimiento del cuerpo será igual que cuando nos agarran algún punto del brazo. En cualquier caso, esto es algo que sólo puede ser entendido en el tatami y con un maestro adecuado.

¿Qué os parece? ¿Es aplicable este principio a vuestro Aikido?

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