Los campeones del dojo: Los Pitbulls del Aikido

Una interesante reflexión de Autrelle Holland Sensei sobre el papel de campeones que jugó la primera generación de estudiantes de O Sensei aceptando todo tipo de retos para validar el Aikido como un arte “marcial”.

Toda arte marcial tiene a sus campeones. Shiro Saigo, un excelente jujutsuka, capitaneó los esfuerzos de Jigoro Kano para validar el Judo como un arte marcial viable. Mas Oyama se esforzó de manera sobrehumana en su propia búsqueda de los límites del Karate luchando contra toros. Parece que en todas las artes marciales la primera generación de estudiantes de un gran maestro han sido siempre luchadores. Se trata de un interesante fenómeno en el que estos estudiantes, atraídos por la habilidad de sus maestros por realmente hacer artes marciales de una manera tanto efectiva como artística, se convierten en lo que yo llamo los Pitbulls de la escuela. Son los que dan cuenta de los que visitan el dojo para retar a la escuela. Son los elegidos para representar a la ryu en competiciones. A menudo estos Pitbulls son enviados a otras áreas para diseminar las enseñanzas de su escuela debido a la confianza en que éstos no serán derrotados en ningún reto.

En el Aikido también existen estos Pitbulls. Uno de ellos fue enviado a Okinawa para establecer un dojo. Los intentos anteriores encontraron resistencia de las escuelas locales de artes marciales. Esta persona fue capaz de demostrar, más allá de toda duda, que el Aikido era un arte marcial viable, capaz de estar a la altura de las otras escuelas. Otros ejemplos incluyen un número de historias sobre estudiantes y maestros que empleaban completamente de manera regular su entrenamiento para la defensa personal, tareas de seguridad, policiales e incluso militares. Estos aikidoka entrenan, básicamente, el mismo Aikido que cualquier otra persona sólo que destilan y llegan a entender, como mínimo, la aplicación marcial de las técnicas. La importancia de estos Pitbulls está en que ayudan a establecer la efectividad de las técnicas de la escuela. Poner a estar personas en el centro de atención solamente puede beneficiar a la reputación de la escuela. Después de todo, si están enseñando artes marciales, entonces lo mejor que se podría exhibir sería la efectividad marcial, ¿no es así?

A menudo, estos Pitbull son empleados como la torre en una especie de juego de ajedrez. La torre es una pieza poderosa, pero no es la más importante. He visto Pitbulls en las escuelas que tienen un Aikido débil. La escuela, en general, carece de eficacia marcial pero de alguna manera uno de los miembros es un Pitbull, un artista marcial capaz. Este es el caso cuando un instructor bienintencionado enseña el Aikido de una manera que no enfatiza la aplicación marcial. Tarde o temprano un principiante llega a una escuela de este tipo con experiencia previa en un arte de golpeo o de grappling. Estas personas pueden interiorizar los principios básicos del Aikido y hacer que las técnicas funcionen. Por lo general, en estos casos, el Pitbull-torre es respetado por su capacidad… y también envidiado por ello. Se les llama cuando es necesario pero por lo general no avanzan mucho en la escuela. Esto es simplemente por el ego del instructor. ¡En una escuela que no enfatiza efectividad marcial la promoción de un estudiante que podría superar al instructor se debe evitar a toda costa!

Cuando a los Pitbulls se les otorga la condición de instructor, o incluso un alto grado dan, a menudo toman el papel del matón del dojo. Estos Pitbulls ejecutores hacer precisamente eso – establecer una [malentendida] disciplina. Actuando, bien bajo órdenes de arriba, bien por su propia voluntad, repartir la intimidación y el castigo físico que se consideren necesarias. Quieren que usted entienda que no se puede jugar con ellos y, si se sale de la raya, se le “corregirá”. Este tipo de mentalidad de banda organizada no tiene sentido en Aikido. Las motivaciones principales son políticas y físicas y, más a menudo que no, hay venganzas personales que se tratan así. A menudo los matones son similares a los Pitbulls-torre ya que sirven a un poder superior que no puede tratar estos casos por si mismo ya sea por razones políticas o por la imposibilidad [técnica o física] de herir a alguien que opone resistencia. Hay un montón de tipos duros que solamente lo son dentro del contexto del dojo. Estas mismas personas que proyectan con fuerza e inmovilizan de manera lesiva a sus estudiantes en el dojo no podrían hacer lo mismo con un atacante real, de manera que solicitan a un matón que mantenga la disciplina en sus líneas.

Tan pronto como todos volvamos a las raíces filosóficas básicas del Aikido, la necesidad de estos Pitbulls desaparecerá. El Aikido no compite. Tal espíritu [el de competir] crea un enemigo que muchas veces no la hay, y no entra en el espíritu de la armonía que el Aikido profesa. El Aikido es un arte marcial que tiene en cuenta que cada uno tiene diferentes niveles de habilidad. Tan pronto como decidamos entrenar Aikido como un arte marcial completo no habrá ego que alimentar ya que todos estaremos tratando de mejorarnos a nosotros mismos. No habrá nada que demostrar y nada que valga la pena se decidirá en ningún tipo de competición o manifestación de violencia. El talento de estos Putbulls tiene mucho mejor uso ayudando a sus kohai a mejorar sus propias habilidades, y asegurando que sus sempai mantengan las suyas propias así como una mentalidad adecuada.

2 comentarios en Los campeones del dojo: Los Pitbulls del Aikido

  1. ¿quién fue el enviado a Okinawa?

¿Dudas, aclaraciones, reprimendas?. Deja un comentario

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