¿De quién es el Aikido que practicas?

Kisshomaru y Noquet Ueshiba Kisshomaru y André Nocquet practicando delante de O Sensei

Aviso: este es un artículo controvertido y que puede molestar a alguna gente. Pero como todo lo que publica Stanley Pranin, el autor de este artículo que aquí simplemente traducimos, es una opinión interesante y bien informada. Esperamos que sirva para aumentar el conocimiento sobre la historia y origen del Aikido, sobre todo para entender el porqué de las diferencias, obvias para todo el mundo, entre los diferentes estilos de este arte marcial.

El Aikido de hoy en día lleva el sello del Segundo Doshu Kisshomaru Ueshiba más que el de cualquier otra persona. No hay otra figura más influyente, ni siquiera el fundador Morihei Ueshiba. Me doy cuenta de que, para muchos de los practicantes del Aikido, esta será una declaración impactante. Permítanme extenderme.
En primer lugar, el Aikido es un fenómeno posterior a la Segunda Guerra. Morihei Ueshiba y su incipiente arte marcial eran conocidos principalmente en los círculos de artes marciales, no por el público en general, antes de la guerra. Lo que ha llegado del Aikido hoy en día ha sido moldeado principalmente por la familia Ueshiba y auspiciado a través del sistema Aikikai Hombu Dojo a partir de 1955.
El árbitro de este proceso de difusión del Aikido del Aikikai no es otro que Kisshomaru Ueshiba, hijo del Fundador. En 1942, Kisshomaru asumió el control operacional de lo que sería el Aikikai a la tierna edad de 21 años. Morihei se retiró a Iwama, la Segunda Guerra Mundial hacía estragos, y Tokio pronto sería bombardeada. Kisshomaru fue empujado a una posición de liderazgo para la que estaba mal preparado, cuando aún era un estudiante universitario.Continuaría sin interrupción como jefe del Aikikai, la organización del Aikido más grande del mundo, hasta su fallecimiento en 1999.
El Aikikai apenas funcionaba como una entidad real, después de la guerra y hasta alrededor de 1955. Durante ese período, Kisshomaru simplemente estaba tratando de mantener los restos de la estructura del Aikido juntos esperando tiempos mejores, sin pensar mucho en la dirección futura que tomaría el asunto. De hecho, se vio obligado a mantener un trabajo a tiempo completo en una sociedad de valores para mantenerse a sí mismo y el deteriorado dojo del Aikikai.
Más tarde, cuando el Aikido comenzó a reunir un poco de atención entre el público en general, fue Kisshomaru, en consulta con un grupo de practicantes de más edad y sus compañeros,  el que poco a poco comenzó la conformación de las políticas que llevaron a un constante, aunque no espectacular,  crecimiento del Aikido.

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Sede central del Aikikai

El Aikikai adoptó una serie de medidas a partir de finales de 1950 que pronto garantizaron su éxito. Esto incluye el establecimiento de una red cada vez mayor de dojos sucursales, y de los clubes de Aikido en universidades y empresas de todo Japón. Por otra parte, el Aikikai despachó una corriente de instructores japoneses leales a la organización madre por los lugares clave en los principales países extranjeros. Muchos de ellos a su vez crearon grandes organizaciones de Aikido en el extranjero.
Kisshomaru y Koichi Tohei también publicaron una serie de libros en la década de 1960 s en inglés y otros idiomas europeos. Estas obras presentaban un marco técnico y teórico del Aikido a una audiencia mundial y establecieron el Aikikai como autoridad central del arte.
Aunque una figura fundamental en muchas maneras, el papel durante la posguerra de Morihei era sobre todo simbólico, y no era el que tomaba las decisiones en los asuntos del Aikikai. O-Sensei era bastante irascible por naturaleza y a menudo crítico con las prácticas de enseñanza del Aikikai. En consecuencia, fue marginado y animado a ausentarse del Hombu en gran medida. Pasó gran parte de su tiempo viajando para reunirse con amigos y estudiantes, y en su casa de campo en Iwama. De esta manera, sería un impedimento menos para el buen funcionamiento del dojo.
Avancemos ahora varias décadas más tarde y volvamos nuestra mirada al estado actual de la técnica. Obviamente, me estoy centrando en la red mundial del Aikikai que empequeñece las muchas organizaciones de Aikido de menor tamaño e influencia que existen.
Tomados en conjunto, la organización Aikikai consta de varias decenas de miles de escuelas repartidas por todos los países del mundo, salvo los más pequeños. Que yo sepa, no existe un estudio preciso de los números reales, pero vamos a adoptar la cifra arbitraria de uno a dos millones de practicantes para dar una idea del alcance del arte.
El plan de estudios seguido en estas escuelas se basa en gran medida en los muchos libros técnicos de Kisshomaru Ueshiba publicados durante un período de 40 años. La mayoría fueron publicados por Kodansha, la mayor editorial de Japón, en en japonés e inglés, y en varias lenguas europeas. El hijo de Kisshomaru, el actual Doshu Moriteru Ueshiba, ha continuado con la producción de libros similares sin disminución de su ritmo, incluso antes de la muerte de su padre.
Las políticas administrativas del Aikikai fueron formuladas y ajustadas por Kisshomaru y sus asesores en los últimos años. Esto incluye los rangos dan, y los procedimientos y estructuras de pago de tasas, que constituyen la fuente de ingresos principal de la organización.
En la década de 1980 y 90, Kisshomaru desarrolló una actitud complaciente hacia la aceptación de organizaciones externas al redil del Aikikai. Esto incluyó la reintegración de los grupos que se habían separado antes, en el momento de la renuncia al Aikikai de Koichi Tohei en 1974. Esta es una política por la que ha sido elogiado, con razón.
Otra esfera de influencia en la que Kisshomaru era dominante fue la conformación de la imagen de su padre, Morihei Ueshiba, para el consumo general. A través de su biografía de Morihei titulada “Una vida en el Aikido,” Kisshomaru expone una versión oficial de la historia temprana de Aikido que ha sido utilizada como fuente principal por muchos escritores posteriores.
Además, Kisshomaru refunde la visión espiritual de O-Sensei en un idioma que era accesible al japonés moderno y para un público internacional. Esto se logró expurgando la mayor parte de la imaginería esotérica sintoísta que Morihei utilizaba en sus discursos y conferencias. Una vez más, el vehículo fue una serie de libros sobre la filosofía del Aikido de Morihei publicados por Kodansha. En algunos casos, la autoría se atribuye incluso al propio Morihei. El profesor John Stevens ha traducido y editado la mayoría de estas publicaciones al inglés.
Recuerdo vívidamente el encuentro con Kisshomaru Ueshiba en 1963 en Los Ángeles en su primera visita a los EE.UU. En ese momento, él era un hombre con gafas de 42 años, con unas manera tranquilas y sin pretensiones. Enseñó y demostró de una manera práctica, con poca explicación. Nada en él era extravagante o exagerado.
Tuve contacto periódico con Kisshomaru durante los siguientes 36 años y lo vi transformarse en una figura digna, paternal. Dentro del Aikikai, se convirtió en  objeto de reverencia, siempre acompañado de una comitiva aduladora. Este manto augústeo fue heredado por su hijo y actual Doshu, Moriteru Ueshiba, y sin duda será entregado en su momento a su hijo Mitsuteru.

Cómo ya os hemos advertido al principio del artículo, un texto polémico. Pero no exento de datos históricos ya conocidos respecto al papel de Ueshiba Morihei en la organización institucional del Aikido de posguerra. Pero, ¿es justo recriminarle a Kisshomaru su actitud? ¿Hubiera sido el Aikido técnicamente distinto sin su trabajo? Preguntas que quedan abiertas (y que difícilmente podremos responder de manera taxativa). Aunque sí que tenemos datos, pruebas y anécdotas bien conocidas que nos hablan de una historia del Aikido no tan lineal, y sí mucho más humana e imperfecta, llena de disputas, de errores humanos, y de decisiones más o menos equivocadas. Cambios en la técnica, la adopción de técnicas de difusión comercial, las disputas sobre el carácter del Aikido, e incluso las propias rencillas personales han hecho del Aikido Aikikai, del Aikido Yoshinkan, Yoseikan, Iwama, o Tomiki lo que son hoy en día. Y si de verdad queremos entender qué practicaba Ueshiba Morihei y seguir su ejemplo marcial, debemos abrirnos a conocer esta historia, y desvelar los secretos que oculta el arte y que, en parte, están enterrados dentro de su historia reciente.

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